lunes, 8 de diciembre de 2014

Amor ciego

¿Ciego? Puede. Sí, tiene sentido que el amor sea ciego. Eso explicaría que las flechas de mi Cupido nunca den en el blanco...

Ciego, sí... ciego, y loco, y a veces, artificial. Artificial, falso, un amor que se cree pero que no se siente. Un amor que nace, pero no en el corazón. Pero no en mi caso. Ojalá fuera ese mi caso.

Cruel cuando no es correspondido, hermoso cuando sí lo es y frío cuando se acaba. El amor, ese sentimiento que siempre acaba por dejar un sabor agridulce que oscila entre el mayor placer y el mayor sufrimiento.

Claro que, no puedo decir que haya perdido toda la esperanza. No lo he hecho. Nunca lo haré. Estoy cerca, sí, pero en el momento en que abandone toda esperanza, no tendré motivos para vivir. Y en este momento los tengo. Tengo motivos para vivir. Tengo ganas de vivir. Y sobretodo, tengo una persona a la que quiero entregar mi vida. ¿La aceptará? Lo dudo. Es más, podría asegurar que no, a pesar de que ciertas personas digan lo contrario. Pero aunque no vaya a aceptarla, me da igual. Porque cada segundo, cada instante que pueda invertir en ella, hablándola, riendo con ella, estando con ella... cada uno de esos momentos son un motivo para vivir. Sé que es poco probable que una chica como ella se fije en un chico como yo, pero lo que más me impresiona descubrir es que me da igual. Por supuesto, si pasara experimentaría la cumbre de la felicidad, pero si no pasara... me conformaría con observarla desde la distancia, intentando hacerla más corta, sí, pero sin llegar jamás al Edén de tocarla...

jueves, 20 de noviembre de 2014

Al gremio de Fairy Tail

A Zeref, un hermano dónde los haya. He depositado toda mi esperanza en él y no me ha decepcionado.

Al Tito Metalicana, "Lizzie" para mí. Le conocía de antes de entrar al rol, y es en quien más confío. A él le confiaría mi vida, y por él la daría.

A Chuky, que fue quién me metió en el rol dónde he conocido a grandes personas y, sobretodo, grandes amigos.

A Iragula, porque sabe que aunque se le haga bullying, le llevamos en el corazón (Suscribíos a su canal #Spam)

A Happy, la segunda persona en la que más confío del grupo y a la que he contado cosas que jamás me había atrevido a contar a nadie.

A Patri, por ser siempre tan alegre y contagiar su alegría.

A Yure, por sus sartenazos y por ser la mejor kouhai que un senpai podría desear.

A Annie, porque a pesar de los roces la tengo mucho cariño y fue la primera en recibirme en twitter (de una forma un tanto... peculiar).

A Mosky, porque aunque ya no esté en el grupo, se le echa mucho de menos.

A Rebe, que seguro que será una gran ingeniera informática y tendrá una casa llena de ficus y palancas de cambios (?).

A Nacho, porque cada vez que veo una bolsa de Doritos me acuerdo de él.

A los users de Madrid, por los Times Up, los salpicones en las barcas y las botellas lamidas (?).

Sé que me dejo a mucha gente, pero es imposible expresar todo lo que siento por todos vosotros, así que...

A todo el gremio de Fairy Tail. Gracias. Gracias por estar siempre ahí en lo bueno y en lo malo. Gracias por entrar en mi vida y dejarme entrar en las vuestras.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Decadencia

Buenas tardes, España. Permitid que, primero, me disculpe por la interrupción. Yo, como muchos de vosotros aprecio la comodidad de la rutina diaria, la seguridad de lo familiar, la tranquilidad de la monotonía. A mí me gusta tanto como a vosotros.

Sin embargo, me veo obligado a irrumpir en vuestra vida cotidiana por asuntos que, considero, son dignos de vuestra atención.

Estoy seguro de que habéis podido notar nuestra lamentable situación. Los impuestos suben, los salarios bajan y la tasa de desempleo se dispara. Se abarata el despido, se recorta en sanidad y educación, hay riesgo de epidemias de las que antes nadie se había preocupado, ya que al fin y al cabo, ¿a quién le importan las enfermedades africanas?

Pero por supuesto, ustedes permanecen indiferentes ante esto. Continúan con su vida, van a trabajar, pagan sus impuestos y aceptan en silencio las asfixiantes medidas del gobierno.

Prestamos atención a pequeños escándalos como unos viajes a Canarias y, de ese modo, olvidamos los grandes fraudes. Pujol, Urdangarín, Camps... todos ellos tapados por una delgada sábana. Delgada, sí, pero sin embargo a algunos de ustedes les es imposible ver a través de ella, caer en la cuenta de la red de mentiras que se está tejiendo en nuestras vidas.

Vivimos en un mundo dónde a un niño le es más fácil dibujar un arma que una familia feliz. Dónde no nos inmutamos cuando vemos en el telediario millones de muertos en una catástrofe natural pero lloramos cuando nuestro equipo gana el mundial. En un mundo dónde aquellos que defienden la libertad, la igualdad y la solidaridad son perseguidos y encarcelados bajo el pseudónimo de terroristas, o por un supuesto enaltecimiento del terrorismo.

Pero díganme, mis estimados altos cargos, ustedes que observan nuestros movimentos desde arriba: ¿Qué causa más terror, un grupo de personas exigiendo la dimisión de un puesto público ante las puertas de su lugar de trabajo, o el saber que, debido al abaratamiento del despido, van a desahuciarte y te verás con tu familia en la calle, sin nada? ¿Quienes son los verdaderos terroristas?

Sí, nos miráis como si fuésemos diminutas hormigas y estuvieráis fuera de nuestro alcance. Os divertís tirándonos migas de pan y viéndonos pelear por ellas. Bien, yo propongo un juego nuevo: dejar las migas y atracar la panadería.

Creéis que somos simples hormigas, pero somos más que eso. Somos una parte fundamental de vuestro ecosistema. Y en el momento en que nos demos cuenta de lo necesarios que somos para vuestra supervivencia, de los muchos que somos en comparación de vosotros... en ese momento desearéis no habernos dado motivos para rebelarnos y luchar contra vosotros.

sábado, 8 de noviembre de 2014

¿Qué soy?

Una canción de cuna
El retrato de Dorian Gray
El lado oscuro de la luna
Una ciudad sin ley.

Un agujero de gusano
Las dos caras de la moneda
Un perro sin amo
Un poema de Espronceda.

Soy lo desconocido
Soy la eternidad
El recuerdo en el olvido
La compañia en soledad .

Un hombre del Renacimiento
Lo divino en el pecado
La sed de conocimiento
Los errores del pasado.

Polvora mojada
Una bala perdida
El todo en la nada
Un muerto en vida.

Un rostro sin nombre
El ayer y el hoy
La necedad hecha hombre
Eso es lo que soy.

domingo, 3 de agosto de 2014

Carta a la desesperación

Hola, vieja amiga.


¿Me has echado de menos? Llevamos bastante tiempo sin vernos... No te engañaré, no he extrañado tu presencia. Pero aún me resulta extraño estar tanto tiempo sin noticias tuyas... por eso he decidido escribirte esta carta. Quizás te preguntes a que se debe tanto tiempo sin vernos... tanto tiempo en que no he pasado húmedas noches en vela junto a ti... pues bien, debo confesártelo: he encontrado a otra. Sé que te costará creerlo, aún ni siquiera yo me lo creo, pero al parecer es así. Te conozco bien, así que adelantaré tu petición: no me pidas verme mientras esté con ella, vuestra coexistencia en mi vida es incompatible, pues mientras ella esté en mi vida... tú no tienes ningún sentido en ella. No puedo negarte que siempre fuiste quién, como la sangre, acudió a la herida sin ser llamada, pero no me consolabas, sino que echabas sal en la herida. La sal de mis lágrimas. Sí, tu compañía en ese momento, si bien nociva, era agradecida. Pero siempre me resultaba más agradable la hora de tu marcha que la de tu llegada... He encontrado a alguien. Una compañera que no se dedica a empeorar mis heridas si no a secar mis lágrimas. Ambos sabemos que tú eres incapaz de algo así, no porque no quieras, si no porque no puedes... no está en tu naturaleza. Debes hacer honor a tu nombre. Porque nuestras noches eran húmedas debido a mis lágrimas... lágrimas en la almohada, deseando hundirme en ella hasta que el oxígeno no llegara a mis pulmones y la muerte me acogiera en su seno. Por eso es que debemos despedimos... sé bien que, como el ave carroñera que eres, estarás esperando pacientemente, esperando a que ella me abandone para que caiga de nuevo en tus brazos... y yo, ingenuamente, lo haré. Sé que es difícil decir adios, y que esta probablemente no sea una despedida definitiva... pero te aseguro que deseo de todo corazón que esto no sea solo una despedida... si no un adiós para siempre.

jueves, 24 de julio de 2014

Curiosidad

¿Cómo algo que desconoces puede hacerte daño? Es más simple de lo que crees. Tan solo necesitas ser consciente de que no lo sabes y empezarás a notar como la ansiedad crece en ti. Como tu cabeza empieza a dar vueltas y vueltas al tema. ¿Qué es lo que desconozco? ¿Como puedo satisfacer este hambre de saber que reclama no mi cuerpo, sino mi mente? No es demasiado preocupante. No es demasiado agobiante. No hasta que te das cuenta de que en comparación con lo que desconoces, no sabes absolutamente nada. Y lo peor es la sensación de impotencia que sientes cuando ves que no solo no lo sabes, si no que te es imposible saberlo. ¿Cómo saber el origen del universo? ¿Como saber que hay diez galaxias más allá? ¿Deberías recurrir a la ciencia, con sus interminables por qué? ¿A la religión, con sus infinitas incógnitas para una mente racional que busca saber el sentido de todo? ¿Por qué estamos aquí? ¿De qué sirve vivir? ¿Qué es la vida? ¿Qué es el tiempo? ¿Qué es el amor? ¿Realmente hay una diferencia notable entre tu y yo? ¿Realmente hay una diferencia notable entre hoy y mañana? ¿Que es el presente si no el pasado del futuro? ¿Qué es la justicia? ¿Acaso existe algo que se parezca a lo que entendemos por justicia? Infinitas cuestiones se presentan a mis ojos, y a cada cuestión para la que aparece una respuesta medianamente satisfactoria, la sucede una más, o dos, o las que sean que han sido engendradas a raíz de la conclusión llevada a cabo buscando la respuesta a la pregunta. Porque la única verdad universal es que jamás sabremos todo, ni nosotros ni nadie, porque hay preguntas demasiado complejas para ser formuladas por el hombre, y respuestas demasiado impactantes para sernos reveladas. Pero ¿como evitar esa inquietud humana que nos lleva a hacer cosas tan insospechadas? Para una mente mediocre puede resultar fácil, pero ¿como puede hacerlo una mente siempre ansiosa de nuevos conocimientos, de nuevas experiencias, de datos, de vivencias, de algo que calme ínfimamente esa parte de él que exige ser saciada llamada "curiosidad". La única forma es descubriendo cosas nuevos. ¿Útiles, inútiles? En realidad eso da igual, puesto que esa bestia que guardamos dentro y que implora por saber solo dicta un requisito para calmar su hambre, y es que dichos conocimientos sean interesantes. Y es necesario saciar ese hambre para lograr que ese insecto molesto que es la ignorancia deje de pulular por nuestra cabeza porque, como bien dicen, la curiosidad mató al gato, pero nunca nos han contado si por lo que descubrió valía la pena morir.

sábado, 12 de abril de 2014

Ella

Ella. La euforia y la pesadumbre. El dolor y la satisfacción. La maldición y la bendición. La oscura sombra que parece iluminar la noche con su presencia. Un 'ni contigo ni sin ti' eterno. La lágrima en la soledad. La sonrisa en la compañía. La añoranza en la noche. El ansia en el día.
Ella. La que ahoga mis penas y la que las causa. La que hace menos monótonas las noches. La que brilla con luz propia. Una luz que deslumbra. Que ciega. Una luz que te obliga a mirarla. A observar su esplendor. La más bella entre los astros. Un agujero negro. Una luna. La clase de luna que destaca más por su lado oculto que por su cara iluminada. Polifacética. O quizás no tanto. Quizá no tenga muchas caras, si no muchas máscaras.
Ella. Mi perdición. El fin de mis días. La más dulce de las torturas. Una tortura constante. Incansable. Eterna. ¿Causada por ella? No. Causada por mí. Por mis errores y por mis aciertos. Aciertos tardíos. Aciertos que ya no valen nada. Tan sólo para recordarlos. Tortura causada por los recuerdos. Recuerdos de un pasado miserable. Recuerdos de un pasado satisfactorio. Recuerdos de mi vida y de mi muerte. Recuerdos que no son más que eso. Meros pensamientos. Imágenes. ¿Qué no daría por bañarme en las aguas del olvido allá en el Hades?
Sí. Una tortura. Un error. Una traición. Una habitación. Una canción. Una fecha. Una fecha que permanecerá por siempre en mi memoria, asegurándose de que la herida nunca cicatrice. Infectándola. Un dolor intenso. Un dolor que ahonda en lo más profundo del alma, pues esa es su fuente. Un alma corrupta. Condenada. Rota. Solitaria.
Un alma que se despide, preparada para liberarse de su envoltura terrenal. Porque no quiere seguir en este mundo. Porque no puede seguir en este mundo. Porque no tiene sentido hacerlo. Porque nada tiene sentido. Nada tiene sentido sin ella.