Un pequeño rincón donde de vez en cuando me dedico a volcar mis frustraciones, temores y anhelos. Mis sentimientos, en definitiva. Los pocos que me quedan.
jueves, 24 de julio de 2014
Curiosidad
¿Cómo algo que desconoces puede hacerte daño? Es más simple de lo que crees. Tan solo necesitas ser consciente de que no lo sabes y empezarás a notar como la ansiedad crece en ti. Como tu cabeza empieza a dar vueltas y vueltas al tema. ¿Qué es lo que desconozco? ¿Como puedo satisfacer este hambre de saber que reclama no mi cuerpo, sino mi mente? No es demasiado preocupante. No es demasiado agobiante. No hasta que te das cuenta de que en comparación con lo que desconoces, no sabes absolutamente nada. Y lo peor es la sensación de impotencia que sientes cuando ves que no solo no lo sabes, si no que te es imposible saberlo. ¿Cómo saber el origen del universo? ¿Como saber que hay diez galaxias más allá? ¿Deberías recurrir a la ciencia, con sus interminables por qué? ¿A la religión, con sus infinitas incógnitas para una mente racional que busca saber el sentido de todo? ¿Por qué estamos aquí? ¿De qué sirve vivir? ¿Qué es la vida? ¿Qué es el tiempo? ¿Qué es el amor? ¿Realmente hay una diferencia notable entre tu y yo? ¿Realmente hay una diferencia notable entre hoy y mañana? ¿Que es el presente si no el pasado del futuro? ¿Qué es la justicia? ¿Acaso existe algo que se parezca a lo que entendemos por justicia? Infinitas cuestiones se presentan a mis ojos, y a cada cuestión para la que aparece una respuesta medianamente satisfactoria, la sucede una más, o dos, o las que sean que han sido engendradas a raíz de la conclusión llevada a cabo buscando la respuesta a la pregunta. Porque la única verdad universal es que jamás sabremos todo, ni nosotros ni nadie, porque hay preguntas demasiado complejas para ser formuladas por el hombre, y respuestas demasiado impactantes para sernos reveladas. Pero ¿como evitar esa inquietud humana que nos lleva a hacer cosas tan insospechadas? Para una mente mediocre puede resultar fácil, pero ¿como puede hacerlo una mente siempre ansiosa de nuevos conocimientos, de nuevas experiencias, de datos, de vivencias, de algo que calme ínfimamente esa parte de él que exige ser saciada llamada "curiosidad". La única forma es descubriendo cosas nuevos. ¿Útiles, inútiles? En realidad eso da igual, puesto que esa bestia que guardamos dentro y que implora por saber solo dicta un requisito para calmar su hambre, y es que dichos conocimientos sean interesantes. Y es necesario saciar ese hambre para lograr que ese insecto molesto que es la ignorancia deje de pulular por nuestra cabeza porque, como bien dicen, la curiosidad mató al gato, pero nunca nos han contado si por lo que descubrió valía la pena morir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario