sábado, 22 de marzo de 2014

La perversión del lenguaje

"Nada es lo que parece, a veces no hay por qué pero la gente miente. Las palabras engañan, si miras el contenido, a veces todo cambia. Que no decidan por ti, es menos cómodo pero es mejor así."
 Con estas palabras empieza la canción La Perversión del Lenguaje, del MC español El Chojin, una canción que me hizo darme cuenta de lo verdaderamente perverso que está el lenguaje. Utilizamos las palabras como queremos, como nos han enseñado, sin pararnos a analizar verdaderamente en lo que estamos diciendo con esas palabras.
 Ejemplo de esto es la palabra "radical", que en sus orígenes significa "relativo a la raíz". Sin embargo, hoy en día esta palabra es relacionada casi instantáneamente con extremismos y, muy a menudo, con terrorismo. Sería divertido ver a una raíz cuadrada con un cóctel Molotov, ¿no?
El término "moro", palabra descendiente de los "moriscos" que invadieron la Península Ibérica allá por el 711 no sólo es usada hoy en día en el lenguaje castellano común como un término despectivo para referirse a un árabe, sino que llega a usarse como adjetivo para denominar a alguien machista.
Designamos a las personas calificándolas por su color, llamándolas "blancos", "negros", y algunos incluso llegan a usar el término "amarillos" para referirse a las personas provinientes de ciertas partes de Asia, como China o Japón. Sin embargo, ni los "blancos" son blancos, ni los "negros" son negros ni mucho menos los "amarillos" son amarillos.
Los bárbaros nórdicos han pasado a designar a aquellas personas que cometen actos vandálicos altamente reprochables, empleamos el nombre propio "Judas" como sinónimo de traidor...
Por supuesto, Colón descubrió América. Los indígenas que había ya en la isla eran incapaces de descubrir nada, ¿no?
En definitiva, el lenguaje es un arma muy peligrosa, sobretodo si sabe utilizarse. Puede ser fácilmente manipulado para que las palabras signifiquen lo que tú quieras, así que mi recomendación es que intentéis aprender a usarlo. Al menos antes de que lo usen en tu contra.

jueves, 20 de marzo de 2014

Despertad

Cientos de coches
tocando el claxon.
Miles de hombres
siguiendo un canon.
Todos cortados
por un mismo patrón
sin dar importancia
a su propio 'yo'.
¿Qué es lo que quiero?
¿Que es lo que debo
hacer para encajar
en este estercolero
llamado mundo?
Inmundo, profundo, absurdo,
y en él habitamos
como títeres burdos,
siguiendo doctrinas,
dentro de un esquema,
dentro del sistema,
sólo somos piezas
del puzzle gigante
de la sociedad,
yo soy esa pieza
que no logra encajar.
Estamos aprisionados,
encadenados,
y nosotros mismos
cerramos los candados,
tiramos la llave,
que se la lleve el aire;
él, que es libre
y no hay quien le pare.
No tenemos sueños,
queremos ser estrellas,
ancladas al cielo,
pero que todos nos vean,
que nos admiren,
que sueñen con ser
como nosotros,
que sean felices
queriendo ser otros,
mientras yo
me conformo con
ser solo yo,
un patético trovador
agazapado en un rincón,
tratando de simular
que es como los demás
para encajar,
pero no lo es,
y lo sabe bien.
Pero ¿ser distinto?
No, eso no puede ser,
te marginarán,
te dejarán de lado,
se alejarán de ti
cual apestado.
Hasta ese momento
en que encuentres
alguien como tú,
sin par, desigual,
diferente a los demás,
ya no eres tan distinto,
ahora tienes otro igual,
alguien en quién confiar,
otra más de esas piezas
que no logran encajar.
Y mientras reís
mirando a esta sociedad
de vanidad, monotonía
y fingida humildad,
hincharéis vuestros pulmones
y gritaréis "¡Despertad!"