Cientos de coches
tocando el claxon.
Miles de hombres
siguiendo un canon.
Todos cortados
por un mismo patrón
sin dar importancia
a su propio 'yo'.
¿Qué es lo que quiero?
¿Que es lo que debo
hacer para encajar
en este estercolero
llamado mundo?
Inmundo, profundo, absurdo,
y en él habitamos
como títeres burdos,
siguiendo doctrinas,
dentro de un esquema,
dentro del sistema,
sólo somos piezas
del puzzle gigante
de la sociedad,
yo soy esa pieza
que no logra encajar.
Estamos aprisionados,
encadenados,
y nosotros mismos
cerramos los candados,
tiramos la llave,
que se la lleve el aire;
él, que es libre
y no hay quien le pare.
No tenemos sueños,
queremos ser estrellas,
ancladas al cielo,
pero que todos nos vean,
que nos admiren,
que sueñen con ser
como nosotros,
que sean felices
queriendo ser otros,
mientras yo
me conformo con
ser solo yo,
un patético trovador
agazapado en un rincón,
tratando de simular
que es como los demás
para encajar,
pero no lo es,
y lo sabe bien.
Pero ¿ser distinto?
No, eso no puede ser,
te marginarán,
te dejarán de lado,
se alejarán de ti
cual apestado.
Hasta ese momento
en que encuentres
alguien como tú,
sin par, desigual,
diferente a los demás,
ya no eres tan distinto,
ahora tienes otro igual,
alguien en quién confiar,
otra más de esas piezas
que no logran encajar.
Y mientras reís
mirando a esta sociedad
de vanidad, monotonía
y fingida humildad,
hincharéis vuestros pulmones
y gritaréis "¡Despertad!"

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